LA NEUROCIENCIA EDUCACIONAL
En las últimas décadas hemos presenciado el gran aumento del número de investigaciones relacionadas con el aprendizaje, los procesos cognitivos, el lenguaje, la atención, la memoria, las emociones, las funciones ejecutivas, entre otras; todas innegablemente importantes para el campo de la educación y del desarrollo infantil.
Actualmente, presenciamos un fenómeno mundial: el diálogo que parecía imposible entre neurociencia, psicología y educación, con la participación de otras ciencias afines, se hizo realidad y el campo de la mente, el cerebro y la educación se hace cada vez más fuerte, provocando mucho interés en todos los estamentos de nuestras sociedades. Estrechar la brecha entre las investigaciones en laboratorios de neurociencia y la práctica educativa ahora ya es un escenario compartido por muchos países, lo que muy pronto facilitará tanto la promoción de mejores programas educativos como también influenciará en el estilo de crianza en la familia.
Actualmente, presenciamos un fenómeno mundial: el diálogo que parecía imposible entre neurociencia, psicología y educación, con la participación de otras ciencias afines, se hizo realidad y el campo de la mente, el cerebro y la educación se hace cada vez más fuerte, provocando mucho interés en todos los estamentos de nuestras sociedades. Estrechar la brecha entre las investigaciones en laboratorios de neurociencia y la práctica educativa ahora ya es un escenario compartido por muchos países, lo que muy pronto facilitará tanto la promoción de mejores programas educativos como también influenciará en el estilo de crianza en la familia.
1. Seis metas para unir las ciencias:
La construcción del campo de la mente, el cerebro y la educación requiere
elementos cruciales, entre ellos algunos parámetros que sirvan de pilares
catalizadores para aglutinar a las ciencias, para que juntas defi nan objetivos y acciones en común. En este sentido, los años de experiencia nos
permiten ver que les urge a las ciencias tomar las siguientes acciones:
Estar en sintonía:
Las ciencias necesitan sintonizar las investigaciones para llegar a conclusiones comunes creando sinergia biológica, psicológica y conductual. Tener
metas comunes, colaborar y unir esfuerzos.
Construir un vocabulario común :
Para una mejor comprensión de lo que la neurociencia y la psicología
cognitiva van validando desde sus áreas, los educadores necesitan tener
acceso a un glosario básico de aquellas terminologías utilizadas en la literatura científica. Un vocabulario claro y no ambiguo facilitará la comprensión lectora de los textos científicos.
Compartir conocimientos de forma amigable:
Si los neurocientíficos logran comunicar sus conocimientos a los educadores de una manera más comprensible, estos podrán lograr resultados
excepcionales con el uso y manejo correcto de la información, evitando
las malinterpretaciones o generalizaciones equivocadas que suelen darse.
Establecer un diálogo de doble vía:
Para lograr cerrar la brecha entre investigación y acción, el diálogo es imprescindible en los dos sentidos. Tanto los educadores necesitan de una alfabetización científica como los científicos necesitan de una alfabetización
pedagógica. Con eso, abriremos varias posibilidades, entre ellas, traducir
la investigación en la práctica, realizar las investigaciones en las aulas o en
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Los aportes de la neurociencia a la atención y educación de la primera infancia
los ambientes naturales de desarrollo, construir preguntas en común para
que se realicen nuevas investigaciones que respondan a las necesidades
del sistema educativo y finalmente, construir nuevas estrategias de enseñanza.
Construir consensos entre neurocientíficos, psicólogos y educadores:
Es de vital importancia que se establezcan algunos ejes centrales y transversales en las investigaciones y que sean de real provecho e impacto en el
campo educativo. Para ello, empezar por aquellos temas donde la psicología pueda dar mayor soporte (como los procesos cognitivos, la memoria,
las emociones, etc) sería el paso inicial a ser dado, puesto que en muchos
países, la formación inicial de un educador es muy escueta en estos temas, careciendo de fundamentos elementales para un mejor desempeño
pedagógico. Luego, entrelazar, en un nivel de análisis más complejo, los
aportes neurocientíficos relacionados a los mismos temas.
Formación especializada y continua:
Necesariamente, la formación continua de todos aquellos actores que llevarán a cabo la tarea deberá estar presente como eje fundamental en la
construcción de esta nueva disciplina. Que los educadores tengan acceso
a los conocimientos relevantes de la neurociencia y la psicología, y que
los neurocientíficos y psicólogos conozcan de cerca el contexto educativo,
llega a ser un imperativo para cerrar las diferentes brechas conceptuales,
metodológicas o de otra índole que pudiera existir y que impida la transdiciplinariedad.
2. Pilares de soporte al fomento de la neurociencia educacional :
Durante los últimos veinte años, la neurociencia ha investigado el cerebro
humano y ha comprendido mucho más su funcionamiento que en un siglo de estudio. Actualmente, muchas de estas investigaciones, validadas y
seguras, sirven de pilares para al fomento de la neurociencia educacional.
Entre tantos, enumeraremos sólo algunos pilares.
•. Cada cerebro es único, irrepetible, aunque su anatomía y funcionalidad sean particularmente de la raza humana.
•. Cada ser humano tiene su propio ritmo de desarrollo y de aprendizaje, vinculado a su historia genética y al ambiente en el que va
creciendo y desarrollándose
.
•. El cerebro no es un órgano estático, aprende y cambia gracias a
las experiencias vividas desde los primeros momentos de vida.
•. El proceso de desarrollo cerebral es gradual y por ello el aprendizaje
debe ser construido respetando este proceso de neurodesarrollo.
•. El cerebro, es el único órgano del cuerpo humano que tiene la
capacidad de aprender y a la vez enseñarse a sí mismo.
•. La plasticidad cerebral permite a los seres humanos aprender durante toda la vida.
•. Las emociones son una parte esencial de las experiencias del ser
humano, por lo que también estarán presentes durante el proceso
de aprendizaje. Los estados de ánimo, los sentimientos y las emociones pueden afectar la capacidad de razonamiento, la toma de
decisiones, la memoria, la actitud y la disposición para el aprender.
•. El ambiente y las demás personas que lo componen ejercen una
gran influencia en el desarrollo de nuestros cerebros.
•. El cerebro aprende y busca significados a través de patrones: los
detecta, los aprende y encuentra un sentido para utilizarlos.
• El alto nivel de estrés (estrés tóxico) provoca un impacto negativo
en el aprendizaje, cambia al cerebro y afecta las habilidades cognitivas, perceptivas, emocionales y sociales.
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Los aportes de la neurociencia a la atención y educación de la primera infancia
• El cerebro necesita del cuerpo así como el cuerpo necesita del
cerebro, ambos son necesarios para el aprendizaje y el desarrollo
de habilidades cognitivas, físicas, sensoperceptivas y hasta mismo
emocionales.
• El cerebro tiene diferentes sistemas de memoria, que pueden almacenar desde una pequeña cantidad de datos hasta un número
ilimitado de ellos. La memoria es una de las funciones más complejas del cerebro y que es diariamente estimulada en el aula. Saber
cómo se da el proceso de adquisición, almacenamiento y evocación permitirá al docente elaborar propuestas de aprendizaje con
frecuencia, intensidad y duración más adecuadas.
• Las investigaciones relacionadas a los periodos de sueño y vigilia están demostrando la enorme importancia que tiene el sueño
para el buen funcionamiento del cerebro. Está relacionado con los
procesos cognitivos, principalmente en lo que se refiere a la consolidación de los aprendizajes. Además, la falta de sueño puede
disminuir los sistemas atencionales, las destrezas motoras, la motivación, las habilidades del pensamiento, la memoria, la capacidad
de planificación y ejecución.
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