DEFINICIONES Y TEORÍAS SOBRE LA INTELIGENCIA

Las primeras intuiciones sobre inteligencia y los rasgos que la caracterizan fueron plasmados por los antiguos griegos, quienes, según Enzensberger (2009), utilizaron al respecto la expresión XRR] o XR[, que significa: “Casi todo lo que podemos encontrar en nuestra cabeza”.
 La palabra inteligencia resulta de la unión de los términos logos y nous. Logos significa recoger, reunir, juntar, elegir, escoger, contar, enumerar, computar, referir, decir, hablar, y corresponde al desarrollado en un discurso argumentado. En cuanto al término nous, este se relaciona con la facultad de pensar, reflexionar, meditar, percibir y memorizar (Martín, 2007).



TEORÍAS SOBRE LA INTELIGENCIA
Son tantas las teorías sobre inteligencia que algunos especialistas han optado por agruparlas en diversas categorías. Por ejemplo, Sternberg (1990) las clasificó en implícitas y explícitas, entendiendo como implícitas las elaboradas por personas que no han investigado sobre el tema, de modo que sus aseveraciones no tienen respaldo científico y se consideran propias del sentido común. Las teorías explícitas, en cambio, son producto de investigaciones que han utilizado pruebas que, se supone, miden el funcionamiento intelectual.
Andrés (1997) afirmó que tal como sucede con muchos términos psicológicos, el constructo inteligencia tiene doble acepción: una coloquial y otra científica. En forma coloquial, el término se usa para describir ciertos atributos dados a algunas personas, los cuales, por lo general, se encuentran relacionados con la capacidad mental básica. Tal concepción puede ser entendida como creencias, pensamientos o teorías implícitas, pero, en el mundo científico, la conceptualización depende del enfoque o perspectiva desde la cual se aborde, y se denominan teorías explícitas. A ellas nos referiremos básicamente en este trabajo.



TEORÍAS PSICOMÉTRICAS

Teorías psicométricas Las teorías psicométricas se relacionan con el desarrollo de las pruebas de inteligencia y con el análisis factorial. Estas teorías, en efecto, no pueden verse en forma separada de las pruebas de inteligencia. Las pruebas de inteligencia son concebidas como instrumentos que permiten obtener una medida objetiva, confiable y válida de facultades psicológicas superiores, mediante el registro y análisis de las respuestas a los requerimientos planteados por sus preguntas en condiciones estandarizadas.  
TEORÍAS BIOLÓGICAS



   En lo relacionado con las teorías biológicas, la inteligencia se ha estudiado desde la perspectiva del desarrollo en diversas especies, y en relación con aspectos como tamaño del cerebro, herencia, raza, y potenciales evocados cerebrales, entre otros. Durante mucho tiempo, el humano se consideró un ser especial, dotado de una serie de condiciones que lo hacía único. Poco a poco, esta idea fue reformulándose, hasta que la teoría evolucionista darwiniana produjo una de las mayores revoluciones científicas en la historia. Esta teoría permitió romper con la creencia sobre la inteligencia como capacidad exclusivamente humana, llevando a considerar que este proceso, como todos los demás, ha sufrido modificaciones a través del tiempo. 

Sobre el origen de la inteligencia, Huxley (citado por Jerison, 1989) considera que esta se encuentra hasta en formas inferiores de animales. En términos biológicos, además, se han creado teorías como las que relacionan la inteligencia con el tamaño del cerebro y con la raza, que tienen una larga tradición y, sirvieron, entre otras cosas, para justificar la existencia de un orden social. Quienes postularon estos supuestos se fundamentaron en una pseudociencia, la craneometría, que presuponía la existencia de una correlación entre tamaño del encéfalo e inteligencia, supuesto que le permitía validar la supremacía de la raza blanca, porque su población, comparada con los negros y los indígenas, tenía mayor tamaño cerebral (Gould, 1984). 
Esta afirmación también justificaba la supremacía intelectual masculina, ya que las mujeres tienen cerebros más pequeños (Arsuaga & Martínez, 2004). Recientes investigaciones, referenciadas por Geary (2008), han mostrado, en efecto, correlaciones entre tamaño cerebral y coeficiente intelectual, pero los resultados encontrados han arrojado correlaciones cercanas a 0,4. Respecto a la herencia.


Respecto a la herencia, Galton (1988) estudió los parentescos de un conjunto de hombres, considerados por él como eminentes. Entre estos se encontraban jueces, dirigentes políticos, premieres, militares prestigiosos, poetas, científicos, pintores, músicos, clérigos, eruditos, en fin, lo más granado de la clase alta inglesa.  Galton afirmó que, para alcanzar tal denominación, una persona debe sobresalir en alto grado por lo menos en un campo del conocimiento (derecho, literatura, ciencia, artes o en otras profesiones). Para incluir a una persona en tal categoría, realizó una serie de cálculos matemáticos a partir del estudio de un manual que incluía la biografía de 2.500 personajes, reconocidos mundialmente por alguna habilidad, y el obituario publicado por The Times del 1 de enero de 1869. Sus análisis le permitieron llegar a la siguiente conclusión: “Cuando hablo de un hombre eminente quiero decir uno que ha conseguido una posición que solo es alcanzada por 250 personas en cada millón de hombres” (Galton, 1988, p. 46). En cuanto a la reputación, este autor la entendía como la opinión favorable sobre una persona por parte de sus contemporáneos, que logra extenderse en el tiempo. Por habilidad, asumía ciertas cualidades del intelecto y disposición que lleva a algunos hombres a realizar actividades que lo conducen al reconocimiento y prestigio. En todo caso, para Galton (1988), el origen de este impulso motivacional es claramente biológico, pues se trata de: Una naturaleza que abandonada a sí misma, ascenderá como urgida por un estímulo inherente a su naturaleza por el camino que conduce a la eminencia y que tendrá fuerza para alcanzar la cima; naturaleza que, obstaculizada o bloqueada en su camino, luchará y porfiará hasta superar el obstáculo y ser nuevamente libre de seguir su instinto de amor al trabajo. Dudar de que tal hombre llegará, casi seguramente a ser eminente, es casi una contradicción en sí misma (p. 68). A partir del análisis del material referido, Galton (1988) concluyó lo siguiente: • Los hombres dotados con grandes habilidades, independientemente de su condición social, superan todos los obstáculos que se les presenten. • Los países con menos obstáculos posibilitan la aparición de una mayor proporción de personas cultas, pero no de hombres eminentes. • Los hombres alcanzan la eminencia por influencias naturales (están dotados por un don especial) y no por ventajas sociales. Buscando pasar de la teoría a la práctica, Galton (1988, p. 165) construyó un instrumento para identificar hombres superiores con la intención de cruzarlos y así mejorar la raza humana, a través de la eugenesia, y definió esta como: “la ciencia que trata las influencias que mejoran las cualidades innatas de una raza; también trata de aquellas que la pueden desarrollar hasta alcanzar la máxima superioridad”. 



TEORÍAS DEL DESARROLLO



Otro grupo de teorías estudia la inteligencia humana desde el desarrollo, tales como las del ginebrino Jean Piaget y el ruso Lev Vigotsky. Sin lugar a dudas, entre las teorías más mencionadas en la Psicología contemporánea, la del biólogo, lógico y epistemólogo Piaget (1979) ocupa un lugar importante. Este autor consideraba la inteligencia como “la forma de equilibrio hacia la cual tienden todas las estructuras cuya formación debe buscarse a través de la percepción, del hábito y de los mecanismos sensomotores elementales” (p. 16). En esa medida, la inteligencia es fundamentalmente adaptación, pero no cualquier tipo de adaptación, sino la de orden superior, que tiende al equilibrio total. Piaget (1985) no consideró la inteligencia como innata. Propuso, en cambio, un desarrollo gradual desde   el nacimiento hasta la adultez; proceso en el cual intervienen dos factores individuales: la interacción con el medio y la dotación genética. Dicho desarrollo consta de cuatro estadios: sensoriomotor, preoperacional, operaciones concretas y operaciones formales. En cada estadio, aparecen estructuras nuevas, que se van construyendo a partir de las anteriores y permiten su diferenciación. 

Por otra parte, para Vigotsky (1979), el desarrollo humano es la resultante de la síntesis producida por la unión de dos factores distintos: la maduración biológica (línea natural), y la histórica cultural (línea cultural). El desarrollo cognitivo, por su parte, es producto del aprendizaje logrado a través de la mediación, de pares y mayores que apoyan y estimulan su comprensión y destreza para utilizar los instrumentos culturales. Para Vigotsky (1979), casi todo lo que las personas deben hacer se encuentra implícito en el contexto en el cual viven, pertenece a su cultura. Por ejemplo, los niños aprenden el idioma materno y diferentes guiones sociales, como saludar y pedir algo, por estar culturalmente expuestos a ellos. Afirmó que las actividades conjuntas, realizadas entre niños y adultos, permiten a los primeros comprender y participar en forma más rápida en las actividades sociales y culturales. También estableció diferencias entre desarrollo real y potencial; el primero corresponde a lo que las personas están en capacidad de hacer solas, y el segundo, a lo que pueden llegar a hacer bajo la asesoría o dirección de otro.



TEORÍA DE INTELIGENCIAS MÚLTIPLES

La teoría de las inteligencias múltiples es un modelo de concepción de la mente publicado en 1983 por Howard Gardner, profesor de la Universidad de Harvard. Para él, la inteligencia no es un conjunto unitario que agrupe diferentes capacidades específicas, sino una red de conjuntos autónomos, relativamente interrelacionados. Para Gardner el desarrollo de algún tipo de inteligencia depende de tres factores: Factor Biológico, factor de la vida personal y Factores culturales e históricos.
Para Howard Gardner, la inteligencia es un potencial biopsicológico de procesamiento de información que se puede activar en uno o más marcos culturales para resolver problemas o crear productos que tienen valor para dichos marcos.
De esta manera, desde esta perspectiva las inteligencias no son algo que se pueda ver o contar: son potenciales ―es de suponer que neurales― que se activan o no en función de los valores de una cultura determinada, de las oportunidades disponibles en esa cultura y de las decisiones tomadas por cada persona y/o su familia, sus enseñantes y otras personas.


TEORÍA TRIÁRQUICA DE LA INTELIGENCIA

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La teoría triárquica de la inteligencia ha sido desarrollada por Robert J. Sternberg, una figura destacada en la investigación de la inteligencia humana. La teoría fue de las primeras en ir contra el enfoque psicométrico y adoptar un acercamiento más cognitivo.
La definición de Sternberg de la inteligencia es: «actividad mental dirigida hacia la adaptación intencional, selección o transformación de entornos del mundo real relevantes en la propia vida» (mental activity directed toward purposive adaptation to, selection and shaping of, real-world environments relevant to one’s life),​ que significa que la inteligencia es cuán bien un individuo trata con los cambios en el en torno a lo largo de su vida. De acuerdo a esta definición Edgar Allan Poe, no sería inteligente, mejor: La inteligencia es la capacidad de predecir resultados.
La teoría de Sternberg propone tres tipos de inteligencia: analítica, creativa y práctica. Cada uno de estos tipos conforman tres subteorías parciales que se complementan entre sí: componencial, experiencial y contextual.

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Subteoría componencial - analítica 

Sternberg asocia el funcionamiento de la mente a una series de componentes. Estos componentes los etiquetó como meta componentes, componentes de rendimiento, y componentes de adquisición de conocimiento.
Los metacomponentes son los procesos ejecutivos usados en resolución de problemas y toma de decisiones que implican la mayor parte de la capacidad de gestión de nuestra mente. Dicen a la mente cómo actuar. Los metacomponentes también son llamados a veces Homúnculos. Un "homúnculo" es una "persona ficticia" o "metafórica" dentro de nuestra cabeza que controla nuestras acciones, y que frecuentemente sugiere una regresión infinita de homunculi que se controlan unos a otros.
El siguiente conjunto de componentes de Sternberg, componentes de rendimiento, son los procesos que llevan a cabo realmente las acciones que dictan los metacomponentes. Estos son los procesos básicos que permiten que hagamos tareas, tales como percibir problemas en nuestra memoria a largo plazo , percibir relaciones entre los objetos, y aplicar relaciones a otro conjunto de términos. 

Subteoría experiencial - creativa 

La segunda etapa de la teoría de Sternberg es la subteoría experiencial. Esta etapa trata principalmente de cuan bien se realiza una tarea, con relación a lo familiar que sea. Sternberg divide el papel de la experiencia en dos partes: novedad y automatización.
Una situación de novedad es aquella que nunca se ha experimentado antes. Personas que son aptas en el manejo de una situación de novedad pueden tomar la tarea y encontrar nuevas maneras de solucionarla que la mayoría de gente no percibiría.
Un proceso automatizado es el que se ha realizado múltiples veces y ahora puede hacerse con poco o nada de pensamiento adicional. Una vez que se automatice un proceso, puede ser ejecutado en paralelo con otro igual u otros procesos distintos. El problema con la novedad y la automatización es que el ser experto en un componente no asegura el ser experto en el otro.

Subteoría contextual - práctica 

La tercera subteoría de la inteligencia de Sternberg, llamada contextual o práctica, «se ocupa de la actividad mental implicada en conseguir ajuste al contexto», deals with the mental activity involved in attaining fit to context.​ Con los tres procesos de la adaptación, conformado y selección, los individuos producen un ajuste ideal entre sí mismos y su ambiente. Este tipo de inteligencia se conoce a menudo como «pícaros callejeros» street smarts.
La adaptación ocurre cuando uno hace un cambio en sí mismo para ajustarse mejor a lo que le rodea.​ Por ejemplo, cuando el tiempo cambia y las temperaturas bajan, la gente se adapta utilizando más ropa para estar abrigados.
La conformación ocurre cuando uno cambia su ambiente para que encaje mejor con sus necesidades.​ Un profesor puede invocar una nueva regla, de levantar la mano para hablar, para asegurarse de que imparte la lección con las menos interrupciones posibles.
El proceso de selección se emprende cuando se encuentra un ambiente alternativo totalmente nuevo para substituir un ambiente anterior que era insatisfactorio para las metas del individuo.​ Por ejemplo, los inmigrantes dejan sus vidas en sus países de origen donde soportaban dificultades económicas y sociales y viajan a Estados Unidos en búsqueda de una vida mejor y menos opresiva.


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